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Hablando de Raza

Comentario de parte de Ricardo Urrutia

 

Yo llegué a Los Estados Unidos a los cuatro años.  

Todavía me recuerdo de la primera vez que aprendí lo que es el racismo y la discriminación racial.   Me padre acababa de llegar del trabajo, furioso. 

Completamente.

Furioso. 

Mi mamá me explicó que a mi papá no le gustan lo gringos.  Al terminar de decirme eso, mi padre se dio la vuelta y en sus propias palabras me lo explicó en forma de consejo: “Nunca deje que le hagan burla por tener labios gruesos.”

Ricardo Urrutia

.1

Sinceramente no me recuerdo el resto de la conversación.  Con ese poquito aprendí todo lo que necesitaba en ese momento y a esa edad. 

Aprendí a ser consciente de mi raza y que había personas que se consideraban superiores.   En su propia forma, el Sr. Ladislao Urrutia trató de prepararme para lo que yo iba a confrontar en la escuela. 

Aun con esa lección, poco después empecé a sentirme inferior a los blancos.  No me gustaba mi piel café, mis labios grandes, o mi lenguaje raro. 

Piénselo. 

¿Cómo podría sentir orgullo por ser Latino si iba a una escuela donde los blancos dictaban lo que se consideraba belleza?

Para el tercer grado ya no me gustaba invitar a mis padres a los eventos de mi escuela.  No me gustaba ver mis padres inmigrantes parados a la par de los padres gringos. 

Me daba vergüenza pensar que mi mamá limpiaba casas y trabajaba como secretaria.  Peor todavía, mi papá limpiaba edificios, cocinaba y trabajaba en fábrica.   Los dos tenían acentos fuertes y fácilmente se notaba que no teníamos mucho dinero. 

¿Para que quería que ellos se pararan a la par de los padres de mis compañeros blancos?  Esos padres eran abogados, doctores y dueños de empresas.  Manejaban BMW’s, Mercedes Benz y Jaguares. 

Pero tuve la buena fortuna de tener una madre muy observante. 

En una ocasión ella noto que yo me alejaba de ellos cuando asistían a mis eventos escolares.  El próximo día me pregunto que si ellos me daban vergüenza. 

Yo le mentí.

Le dije que no

No sé si ella me creyó pero con solo hacerme esa pregunta hizo que yo reconsiderara mi pena.  Al mismo tiempo hizo que pensara más fuertemente de la lección que me dio mi padre.

Quería compartir estas experiencias personales porque sé que no soy el único que las he vivido.  Quisiera haber sido el único porque no fue nada agradable.  Entonces ahora a los 29 años, quería compartir esto porque sé que habrá cientos de miles de otros [email protected] jóvenes que tendrán las mismas experiencias. 

Vivimos en un país donde la belleza se mide con una regla blanca.  Un país rubio, delgado, de ojos azules y piel blanca.  Por medio de mis compañeros, los anuncios en la televisión y las fotos en las revistas, los blancos me comunicaron que mis labios eran gordos y feos.  También me hicieron sentir que mi piel era demasiada oscura y que aunque mis padres “spic inglish” siempre tienen acentos feos y una cultura extraña. 

Escribo esto para todos. 

Lo escribo para que los jóvenes no sientan la misma vergüenza que yo sentí y para que los padres les enseñen un orgullo Latino a los hijos.  Esto requiere varias conversaciones con respeto a cultura, aparencia, lenguaje, historia, experiencia, etc. 

¡Imagínese como son las cosas!

¡Ahora los blancos se queman la piel para tener nuestro color y se inyectan los labios con químicos para tener nuestros labios!

Increíble.

Absolutamente, positivamente increíble.  Francamente no sé que comentar de esto.  Si, los gringos son raros.  Dejémoslo así. 

Personalmente yo he hecho un cambio completo.  Ahora solo siento orgullo por el color de mi piel y me gustan mis labios grandes.  

Mejor dicho: ahora ME ENCANTAN mis labios grandes.  ME ENCANTA mi piel oscura.  He llegado al punto donde quisiera tener el acento de mis padres porque pienso que eso también es bello. 

Otra cosa que me da tremendo orgullo es que mis padres fueron obreros.  Mi padre sigue siendo obrero y mi madre se ha especializado en hipotecas.   Me gusta estudiar los factores que crearon nuestra familia de inmigrantes obreros.   

Para mí, la raza Latina es la raza más bella del mundo.  La diferencia en sentir orgullo y sentir superioridades y que tampoco pienso que las otras razas son “feas” o inferiores. 

Mi consejo es que hablen con sus hijos antes que ellos aprendan a dudar su belleza como [email protected] 

 

 

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